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HERRAMIENTAS · LECTURA DE 4 MIN

Ponerle nombre a lo que sentís (y el idioma importa)

Decir “estoy frustrado” parece poca cosa. Pero ponerle palabras a lo que sentís cambia algo en tu cerebro. Y si vivís entre dos idiomas, en cuál lo decís también puede importar.

Cuando algo te activa (un comentario del jefe, una llamada de casa, el tráfico), el cuerpo reacciona antes de que tengas tiempo de pensar. Una de las formas más simples de empezar a frenar esa reacción no requiere aplicaciones ni una hora libre. Requiere una palabra.

Nombrar baja la alarma

30 personas · resonancia magnética

Un estudio encontró que, al ver caras con emociones, nombrar la emoción (“enojo”, “miedo”) bajó la actividad de la amígdala, una zona clave en la respuesta de alarma, y aumentó la de una zona de la corteza prefrontal asociada a regular esa respuesta.

Lieberman y colegas · Psychological Science, 2007 · UCLA

No es magia ni “apagar” la emoción: la emoción sigue ahí. Lo que cambia es que pasás de estar dentro de la reacción a poder verla. Es un estudio pequeño, pero la idea ha sido explorada por muchos equipos desde entonces.

Tu primer idioma pega distinto

Si aprendiste inglés de adulto, probablemente ya lo notaste: un insulto en inglés se siente más lejano que el mismo insulto en español.

L1 vs L2

En hispanohablantes que llegaron a EE. UU. con 12 años o más, escuchar regaños típicos de la niñez en su primer idioma produjo más reacción en la piel (una medida de activación del cuerpo) que en el segundo. En quienes aprendieron los dos idiomas antes de los 7 años, no hubo diferencia.

Harris y colegas · Boston University

Y nombrar también funciona distinto según el idioma

Un estudio publicado en septiembre de 2026 fue un paso más allá.

151 bilingües

Personas bilingües (español-inglés y español-catalán) nombraron emociones en caras dentro de un escáner. Nombrar bajó la actividad de la amígdala solo cuando lo hacían en su lengua dominante. En quienes manejaban los dos idiomas por igual, no bajó en ninguno.

Vives, Davydova y Costumero · PNAS, 2026 · Universidad de Leiden

Dos cuidados antes de sacar conclusiones. Es una sola tarea, dentro de un laboratorio. Y los propios autores piden no alarmarse: hay otras formas de regular lo que sentís, como cambiar la manera de interpretar lo que pasó. Lo que sí sugiere es algo práctico: si el español es tu idioma del corazón, puede ser el mejor idioma para nombrar lo que sentís, aunque trabajes, pienses y vivas en inglés.

PRÁCTICA · 60 SEGUNDOS · CUANDO ALGO TE ACTIVE

Nombrarlo en tu idioma

Sirve en el carro, en el baño del trabajo o antes de contestar un mensaje.

  1. Pausá un momento y notá dónde lo sentís: pecho, mandíbula, estómago, manos.
  2. Decilo en una frase corta, en tu idioma de casa: “Estoy sintiendo rabia”. “Esto es vergüenza”. “Tengo miedo de quedar mal”.
  3. Si la palabra no encaja, probá otra hasta que una se sienta más exacta. Precisión importa más que rapidez.
  4. Después, y solo después, decidí qué vas a hacer.

Puede ser en voz baja o por escrito. Si te sale primero en inglés, está bien: probá también en español y notá si se siente distinto.

HASTA ACÁ LLEGA UN ARTÍCULO

Nombrar es el primer paso. El siguiente es saber qué pasa en tu cuerpo antes de que la reacción se dispare y tener una respuesta practicada para ese momento. Eso es lo que armamos juntos en la sesión.

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Fuentes

Cada dato de este recurso viene de una fuente primaria o de la institución que publicó el estudio. Si algo cambia, lo actualizamos.

  1. Lieberman, M. D. et al. (2007). Putting feelings into words: affect labeling disrupts amygdala activity in response to affective stimuli. Psychological Science, 18(5), 421–428. Resumen de UCLA Health. Ver fuente ↗
  2. Harris, C. L., Gleason, J. B. y Ayçiçeği, A. (2006). When is a first language more emotional? Psychophysiological evidence from bilingual speakers. En A. Pavlenko (Ed.), Bilingual Minds (pp. 257–283). Multilingual Matters. Boston University. Ver fuente ↗
  3. Vives, Davydova y Costumero (2026). PNAS. Nota de prensa de la Universidad de Leiden. Ver fuente ↗
  4. Artículo original en PNAS (doi: 10.1073/pnas.2603126123). Ver fuente ↗

BrainHackat ofrece educación aplicada sobre el sistema nervioso. Este recurso no reemplaza la atención de un profesional de salud.